EL AIRE DE TU ABANICO
Estoy sentado, mirando
el ir, venir de la calle,
el bullicio ajetreado
de bañistas que van, vienen,
a la playa y de la playa
cargados de cachivaches,
y de pronto un abanico
me envuelve con su aire,
con su vuelo refrescante,
con la gracia que le das,
mientras vas haciéndote aire
y sonríes deliciosa,
pícara, tan insinuante,
que me haces recordar
aquello que decían antes,
cuando al abanico daban
su propio, especial lenguaje
con el que en silencio hablaban
los deseos de los amantes,
porque hoy tú tu abanico
lo mueves como si a alguien
lo estuvieras llamando
dulcemente para amarle.
Antonio Vera Ruiz
Nerja 13 agosto 2026.ñ

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