BARRO
En mi pueblo, de pequeño,
en cuanto llovía algo,
las calles, antes de tierra,
se convertían en barro.
Con el tiempo y el progreso
las calles fueron de asfalto,
y ya las calles de los pueblos,
carreteras y caminos,
están limpios, asfaltados,
que el hombre de ahora es
poderoso sin medida,
pulcro y civilizado.
Ayer llovió y la lluvia
venía envuelta en fango
que ensució las calles,
las casas antes de blanco,
como un mensaje del cielo
diciéndonos que a pesar
de nuestros muchos adelantos,
a la hora de la verdad
seguimos siendo de barro.
Antonio Vera Ruiz
Granada 12 abril 2026.

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