lunes, febrero 16, 2026

Máscaras.

 MÁSCARAS


Ella lo odiaba a él,

y él no podía tragar

a aquella niña repipi

que hermana de sus amigos,

en fiestas y reuniones,

siempre veía a su pesar.

Por fin respiró tranquilo 

cuando llegó el carnaval,

en ese baile de máscaras

no tendría que soportar

la aborrecida mirada

de aquella niña falaz.

Bailó contento, feliz,

desenfadado, vital,

con máscaras deliciosas,

y un poco achispado ya,

a su máscara veneciana

besó con pasión tal,

que cayó al suelo la máscara

y él se cayó detrás

del soponcio que pasó,

acababa de besar

a aquella insufrible niña

cuyos labios creía odiar,

mas parece que le gustó,

pues unos meses más tarde,

el beso de carnaval,

feliz, aunque temeroso,

lo daba en el altar.

Han pasado muchos años

del carnaval, del altar,

y ellos se siguen besando,

mas si el día pinta mal,

cogen rápido las máscaras

y se besan con la pasión

de aquel mágico carnaval.


Antonio Vera Ruiz 

Granada 16 febrero 2026.

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