AQUEL PERFUME
Bullía alegre la vida,
qué bonita la mañana,
por el burbujeante centro,
como siempre paseaba,
y paseando entre la gente,
aquí y allá se paraba
mirando lo que la vida
ofrecía a su mirada.
Y de pronto aquel olor,
aquella dulce descarga
de un aroma ya olvidado,
sacudió todo su cuerpo
haciendo temblar su alma.
Corrió de un sitio hacia otro,
su vista desesperada
en busca de la mujer
que aquel perfume llevaba,
mientras su mente se iba
desandando el tiempo, a una playa,
a los deliciosos besos
de aquella hermosa muchacha
que con acento francés
dulcemente lo besaba.
No encontró a la mujer
que aquel perfume llevara,
pero besó en su memoria
la dulzura de los labios
que en su juventud besara.
Antonio Vera Ruiz
Granada 12 mayo 2026

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