LAS PIRÁMIDES
En mis libros infantiles,
mi alegre mirar de niño,
maravillado miraba
las pirámides de Egipto,
qué fantasías en mí,
despertaban las pirámides,
las pirámides del libro.
Muchos años hace ya
que las conocí en vivo,
y hoy que vuelvo a verlas,
hélas aquí, imponentes,
atravesando los siglos,
aura de piedra y misterio,
hijas de un soplo divino
que inspiró a remotos hombres
a levantar el prodigio
que hoy mis ojos ven,
que vieron mis ojos jóvenes,
y que soñaron los ojos
de aquel soñador niño.
Mis ojos de hoy también sueñan
con el esfuerzo terrible,
sobrehumano, inaudito,
que hicieron miles de hombres
a la eternidad levantando
este prodigio divino.
Honor para su memoria,
para aquel gran sacrificio
que levantó las pirámides,
eternas de misterio y siglos.
Antonio Vera Ruiz
Giza 7 mayo 2026.

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